20/abril/2026
La guerra en Oriente Medio sitúa de nuevo a esta región como el epicentro del riesgo económico global. En un contexto marcado por la sucesión de crisis en los últimos años (pandemia, disrupciones logísticas y guerra en Ucrania) está incrementado significativamente la presión sobre los mercados energéticos y las rutas logísticas, ya muy tensionados.
En consecuencia, ámbitos tan diversos (pero muy relacionados) como los acuerdos contractuales, el valor de los productos en aduanas o la confianza de los consumidores se están viendo afectados.
Para las empresas españolas, este nuevo entorno implica afrontar riesgos más complejos y estructurales: mayor incertidumbre en la planificación, presión sobre márgenes, tensiones inflacionarias y un aumento de los riesgos legales, regulatorios y de cumplimiento.
Al mismo tiempo, la situación pone de relieve la necesidad de revisar estrategias de aprovisionamiento, energía, precios y gestión del riesgo, incorporando la resiliencia y la anticipación como elementos clave de la toma de decisiones empresariales.