El actual contexto geopolítico no pasa desapercibido para los empresarios españoles ya que el 44% de ellos está ya diseñando nuevas estrategias de crecimiento por la incertidumbre. En concreto, un 34% ya lo ha hecho, un 10% lo hará próximamente y un 36% lo está analizando para tomar una decisión, según el informe ‘Perspectivas 2026’ realizado por KPMG en colaboración con CEOE.
De este modo, los ámbitos vinculados a la internacionalización, como la expansión a otros países y las inversiones, así como los más dependientes de las cadenas de valor (proyectos de innovación y tecnología o alianzas estratégicas) son los más afectados por la redefinición de los planes de negocio.
Además, los directivos creen que la inquietud no solo es una cuestión de la situación internacional, sino también del panorama en España ya que la incertidumbre política, la inseguridad jurídica y los cambios regulatorios se encuentran entre las amenazas para la economía española en 2026. Así, el 62% de los participantes en el estudio piden un marco jurídico y regulatorio más estable que genere confianza en empresarios e inversores, a lo que se añade la demanda de simplificación administrativa, que es mencionada por el 38% de los directivos.
Juanjo Cano, presidente de KPMG en España, ha afirmado que “los líderes empresariales son conscientes de la vulnerabilidad del bloque europeo debido a su dependencia de terceros países y, consecuencia de esta situación, destacan la pérdida de competitividad, que es además el riesgo para el negocio que con más frecuencia destacan los encuestados”.
Por su parte Antonio Garamendi, presidente de CEOE, ha asegurado que “para que las empresas españolas puedan afrontar los retos pendientes y actuar como motor de riqueza y empleo, del cambio y la modernización en nuestro país, necesitamos contar con un marco que garantice un clima de confianza y certidumbre, de moderación y estabilidad”.
El informe ‘Perspectivas 2026’’ también analiza los retos de la Unión Europea. Para dos de cada cinco encuestados (41%), la pérdida de competitividad es, junto con el mayor coste de las materias primas, el principal efecto negativo de la dependencia que presenta actualmente el bloque comunitario con respecto a terceros países. De hecho, la pérdida de competitividad es el riesgo para el negocio que destacan con mayor frecuencia los empresarios y directivos. También se sitúa entre las principales amenazas para la economía española.
En lo que respecta a la autonomía estratégica, un 52% de los directivos considera que es urgente avanzar en el ámbito de la autonomía energética; un 51% en una mayor soberanía en IA; y un 50% en capacidades industriales.