El panorama de la defensa en Europa, Oriente Medio y África (EMA) está experimentando un cambio significativo. Las crisis de seguridad, la rápida disrupción tecnológica y las cambiantes realidades geopolíticas están desafiando por igual a los gobiernos, las fuerzas armadas y la industria.
Lo que antes parecía estable durante décadas ahora se está transformando en cuestión de años e incluso meses. La flexibilidad, la resiliencia y la innovación se han convertido en requisitos críticos para mantener capacidades de defensa creíbles.
Más allá de cuestiones presupuestarias y de adquisiciones, el sector defensa se enfrenta a una transformación estructural. Se requieren nuevos enfoques en capacidad industrial, cadenas de suministro resilientes y adaptación regulatoria, así como la integración de soluciones digitales y basadas en inteligencia artificial.
Al mismo tiempo, la escasez de personal cualificado y la creciente demanda de colaboración transfronteriza subrayan la importancia del desarrollo sistemático del personal y de redes internacionales.