Os presentamos a Belén López, Consultora senior de Ciberseguridad, y una de las participantes en nuestras sesiones Women at the Top.

      Es graduada en el doble Máster en Derecho y Relaciones Laborales y Recursos Humanos por la Universidad Complutense de Madrid. Posteriormente, completó su formación con un doble Máster de Acceso a la Abogacía y de Protección de Datos en la Universidad CEU San Pablo, lo que le permitió especializarme desde una perspectiva jurídica en el ámbito de la privacidad y la regulación tecnológica.

      A nivel profesional, inició su carrera en una firma especializada en consultoría de riesgo normativo y privacidad. Desde 2023 forma parte del equipo de Technology Risk, donde trabaja en proyectos relacionados con privacidad, protección de datos y gobierno de la inteligencia artificial.

      ¿Siempre supiste que querías trabajar en ciberseguridad o descubriste tu pasión más tarde?

      Cuando empecé a estudiar Derecho no tenía claro en qué especializarme. Sabía que quería dedicarme al derecho, pero también que no me veía en las áreas más “tradicionales”; buscaba algo distinto. En tercero cursé una asignatura de Derecho de las Nuevas Tecnologías y fue la primera vez que me encontré con el RGPD. Aunque fue una asignatura breve, me enganchó al instante. De repente descubrí que había un área entera dedicada a regular la tecnología que usamos a diario, algo que no tenía para nada en el radar.

      Desde entonces supe que quería orientar mi carrera hacia ese cruce entre derecho y tecnología. Me atraía la idea de acompañar a las organizaciones en ese camino y aportar algo en cómo se construyen las reglas del juego en un entorno que no deja de cambiar (y eso que entonces aún ni hablábamos de IA como hoy en día).

      ¿Te imaginabas en la posición en la que estás ahora cuando estudiabas?

      Cuando estudiaba, tenía claro que quería dedicarme al Derecho desde un enfoque práctico: ayudar a las empresas a cumplir la normativa y buscar maneras realistas de aplicarla en su día a día. Me atraía la intersección entre derecho y tecnología, sin embargo, nunca imaginé que acabaría trabajando en un entorno tan tecnológico, en un rol donde tengo que combinar Derecho con conceptos técnicos y entender cómo funcionan los modelos de IA, por ejemplo.

      En aquel momento no estaba ni en mi radar que mi carrera evolucionaría hacia un ámbito tan híbrido y dinámico, mezclando disciplinas tan diferentes, pero también es lo que hace que mi trabajo me guste tanto hoy.

      ¿Qué caso de ciberseguridad (real o ficticio) te ha parecido más fascinante y por qué?

      Más que un caso concreto, lo que realmente me fascina es cómo la inteligencia artificial está llevando la ingeniería social a otro nivel. Hoy los atacantes pueden generar voces o vídeos tan realistas que es casi imposible distinguirlos de una persona de verdad. Hace poco, por ejemplo, salió una noticia sobre un empleado que recibió una videollamada que parecía totalmente legítima: veía y escuchaba a su supuesto equipo directivo… pero todo era un deepfake creado con IA, y consiguieron que autorizara una transferencia importante.

      Me impresiona (y a la vez inquieta) porque ya no hablamos solo de correos sospechosos, sino de personas “apareciendo” en videollamadas con una naturalidad increíble. Estos ataques funcionan porque se apoyan en emociones muy humanas: la confianza, la urgencia, la familiaridad. Ese cruce entre tecnología avanzada y psicología humana me parece muy interesante, porque deja claro que la ciberseguridad no va solo de proteger sistemas, sino de entender cómo pensamos y cómo podemos ser influenciados sin darnos cuenta.

      ¿Qué estrategias usas para motivar a tu equipo y fomentar un buen ambiente de trabajo?

      Para mí, un buen ambiente de trabajo empieza por cosas muy básicas: escuchar, entender a la otra persona y hacer que se sienta valorada. En mi día a día intento crear espacios donde cada uno pueda decir lo que piensa sin miedo a sentirse juzgado, y donde haya de verdad esa sensación de que somos un equipo y estamos para ayudarnos.

      En cuanto a la motivación, me gusta apoyar a la gente para que vea su propio potencial y confíe en lo que puede hacer. Intento transmitirles mis ganas de aprender, mi curiosidad y mi manera de enfrentar los retos. Creo que cuando tú trabajas con ilusión y con actitud, eso al final se contagia.

      ¿Por qué recomendarías a una estudiante empezar su carrera profesional en consultoría tecnológica?

      Empezar en consultoría tecnológica te da una oportunidad única de ver cómo funcionan de verdad las empresas que están a la cabeza en tecnología. Trabajamos con organizaciones muy diversas, y eso te permite entender cómo aplican la normativa, cómo organizan sus procesos y cómo incorporan tecnologías como la inteligencia artificial, la ciberseguridad o la privacidad desde el diseño. Y lo interesante es que cada empresa lo hace de una forma distinta, así que tu visión se vuelve muy amplia desde el principio.

      Además, es un entorno en el que aprendes muchísimo y muy rápido. No solo en lo técnico, sino también en habilidades que luego marcan la diferencia: adaptarte a sectores diferentes, comunicarte con perfiles muy variados o gestionar retos nuevos casi cada semana. Es un camino que te exige, pero también te abre muchas puertas y te ayuda a crecer profesional y personalmente desde muy pronto.

      Frase que te motive o inspire

      “Lo que haces marca la diferencia, y tienes que decidir qué tipo de diferencia quieres marcar.”

      Belén López
       Consultora senior de Ciberseguridad.

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