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      Por: Olivia Segura, Socia de Asesoría en Capital Humano y Gestión del Talento de KPMG México

      La industria de manufactura aporta alrededor de 20% del producto interno bruto (PIB) en México y concentra más de 15% del empleo formal, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). No obstante, la participación de las mujeres en puestos de liderazgo dentro del sector continúa siendo limitada.

      Si bien las mujeres representan 29.7% de la fuerza laboral en el país, su presencia en roles de Dirección y Gerencia es menor a 20%.[1] Este escenario no es exclusivo de México; sino que se trata de una situación que también se observa en otros mercados industriales relevantes.

       

      Diversos países han comenzado a impulsar acciones para cerrar esta brecha. Un ejemplo de ello es la iniciativa Women MAKE America, que busca elevar la participación femenina en la industria a 35% para 2030, en Estados Unidos. De manera similar, en Reino Unido, la organización Women in Manufacturing UK ha establecido una meta alineada hacia 2035. Estos esfuerzos reflejan una tendencia internacional: fortalecer la diversidad como motor de innovación, productividad y competitividad.

       

      Para México, este contexto abre una oportunidad estratégica, ya que la presencia femenina en la industria de manufactura no solo contribuye a la equidad; también favorece el desarrollo de equipos más colaborativos, con mayor capacidad de resolución de problemas y adaptabilidad. Sin embargo, uno de los retos más frecuentes que enfrentan las mujeres para acceder a posiciones de liderazgo es la autopercepción de sus propias capacidades.

       

      Barreras que enfrentan las mujeres en la industria

      El estudio de KPMG, Mujeres de la Alta Dirección en México y Centroamérica 2025. Impulsar la participación del talento femenino en iniciativas de alto impacto, señala que 42% de las profesionales en la industria identifica la falta de autoconfianza como barrera para avanzar en su trayectoria.

      Aun cuando más mujeres acceden a puestos directivos en la industria de manufactura, persisten retos para su permanencia y desarrollo en niveles de Alta Dirección. De acuerdo con el análisis de KPMG, cerca de 35% de las mujeres en estos sectores enfrenta obstáculos derivados de estereotipos, sesgos inconscientes y microagresiones durante los procesos de promoción.

      Una vez dentro de posiciones de liderazgo, los desafíos más frecuentes incluyen:

      • Agotamiento o burnout, experimentado por 37%, debido a la ausencia de políticas que consideren etapas clave como la maternidad o el rol de cuidados
      • Falta de apertura para colaborar entre mujeres en puestos de liderazgo (34%)
      • Cultura de competencia extrema, señalada por 32%, que dificulta la integración y continuidad en estos roles
      • Limitaciones estructurales relacionadas con la compatibilidad entre responsabilidades laborales y familiares

      Adicionalmente, influyen otros factores como la falta de visibilidad en proyectos estratégicos (29%), la escasa apertura para colaborar por parte de hombres en niveles directivos (29%) y la desalineación entre expectativas del rol y los recursos disponibles (21%). Estos elementos reflejan que, más allá del talento, persisten barreras culturales y organizacionales.

       

      Oportunidades y avances

      Sin embargo, los casos de éxito recientes muestran avances relevantes. Entre las mujeres que actualmente lideran áreas estratégicas en manufactura:

      • 50% fortaleció sus habilidades digitales
      • 33% incrementó su networking
      • 33% mejoró su capacidad de gestión en situaciones de crisis

      Además, han impulsado una cultura orientada a desempeño y resultados:

      • 56% se enfocó en consolidar equipos de trabajo con alto rendimiento
      • 47% vinculó directamente sus acciones con resultados financieros
      • 41% desarrolló redes y relaciones estratégicas dentro de la industria

      Estas prácticas han permitido avanzar hacia modelos de liderazgo más colaborativos, centrados en objetivos compartidos y con mayor impacto en productividad y retención de talento.

      Este estudio de KPMG México también refleja una tendencia emergente: la participación femenina en iniciativas de sostenibilidad y gobierno corporativo (22%), así como en áreas tecnológicas como inteligencia artificial y automatización (12%), lo cual abre espacio para su incorporación en proyectos de transformación digital dentro de plantas y procesos de producción.

       

      Acciones necesarias para cerrar la brecha

      A pesar de estos progresos, y que 74%% de las líderes confirman que sus organizaciones cuentan con políticas en materia de igualdad y equidad salarial, 58% considera que aún existen áreas importantes por mejorar y solo 16% cree que las políticas son respetadas. Por ello, cerrar brechas requiere identificar y atender factores que frenan el acceso de las mujeres a la Alta Dirección, mediante políticas de flexibilidad, desarrollo profesional y movilidad interna.

      Enfatizar la importancia de involucrar a los hombres de la Alta Dirección y del Consejo de Administración como agentes de cambio, que aún es limitada (35% afirma que no se involucra y solo 35% dice que participa activamente), así como incrementar la participación de Alta Dirección en programas de mentoría o redes de liderazgo femenino (actualmente 58% considera que así lo hace), permitirá no solo una inclusión efectiva, sino también un avance en los indicadores de negocio, así como la innovación impulsada por la diversidad.

       

       

      Nota: las ideas y opiniones expresadas en este escrito son de quienes firman el artículo y no necesariamente representan las ideas y opiniones de KPMG México.

      Prohibida la reproducción parcial o total sin la autorización expresa y por escrito de KPMG.

      La información aquí contenida es de naturaleza general y no tiene el propósito de abordar las circunstancias de ningún individuo o entidad en particular. Aunque procuramos proveer información correcta y oportuna, no puede haber garantía de que dicha información sea correcta en la fecha en que se reciba o que continuará siendo correcta en el futuro. Nadie debe tomar medidas con base en dicha información sin la debida asesoría profesional después de un estudio detallado de la situación en particular.

      Olivia Segura

      Socia de Asesoría en Capital Humano y Gestión del Talento

      KPMG México

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