Los fraudes, casos de corrupción y demás situaciones contrarias a la ética afectan a las organizaciones y son un riesgo más de hacer negocios. Sin embargo, por parte de los líderes de negocio aún falta tomar conciencia sobre la importancia de los mecanismos de denuncia, especialmente aquellos que garanticen la confidencialidad y el anonimato, pues constituyen una de las herramientas más eficaces para reducir el riesgo de fraude y corrupción, así como para detectar estas situaciones de manera oportuna. Inclusive, está demostrado que las organizaciones que cuentan con mecanismos de denuncia tienen más probabilidad de detectar fraudes y en menor tiempo que las organizaciones sin estos sistemas.
Una línea de denuncia o Línea Ética es esencial para ganarse la confianza de los empleados y captar aquellas anomalías y violaciones a las políticas internas de la empresa, que de otra forma quizá no se comunicarían.