Por: Olivia Segura, Socia de Asesoría en Capital Humano y Gestión del Talento de KPMG México
En 2026, el mundial no solo representa un evento deportivo de relevancia global, sino también una oportunidad para capitalizar los beneficios de que México sea la sede, y con ello, analizar la capacidad de adaptación de las organizaciones. Si bien una proporción importante de empresas reconocen el impacto del torneo en sus operaciones y resultados, persiste una brecha considerable entre la expectativa de valor y la definición clara de estrategias para capturarlo. Este contraste plantea un desafío particularmente relevante para líderes de negocio y áreas como Recursos Humanos (RR.HH.), Comercial y Operaciones, por ejemplo, las cuales deberán responder con rapidez y coherencia ante este acontecimiento.
De acuerdo con cifras de KPMG México, 66% de las organizaciones anticipan un impacto positivo (27% muy positivo y 39% algo positivo) en sus industrias, mientras que solo 3% prevé efectos negativos; sin embargo, una percepción favorable no necesariamente se traduce en preparación efectiva, pues 44% admite no haber definido aún estrategias concretas para capitalizar el mundial. Esta asimetría refleja la falta de planeación estratégica y una coordinación sistémica que permita mejorar el posicionamiento de marca, la experiencia y la satisfacción tanto de clientes como del personal de las empresas.