Por: Alberto Vázquez, Socio Líder de la Industria Inmobiliaria de KPMG México
Mantener una visión clara sobre cómo los sectores de gestión de activos y de capital privado interpretan el entorno económico global es esencial para diseñar estrategias sólidas y responder con eficacia a escenarios que pondrán a prueba la competitividad de las organizaciones. En este contexto, tanto las empresas como sus líderes deben fortalecer los modelos operativos, aprovechar nuevas fuentes de inversión y adoptar tecnologías que les permitan anticipar tendencias y sostener la creación de valor a largo plazo.
De acuerdo con el estudio KPMG 2025 CEO Outlook Asset Management and Private Equity, el descenso en las tasas de interés, el fortalecimiento de la confianza y el alza en los activos dan una señal de optimismo para ambos sectores, pues se están acumulando volúmenes históricos de activos bajo gestión, al tiempo que se observa una competencia por nuevos flujos de capital. En este sentido, las y los CEO de las firmas del ramo muestran confianza con respecto al futuro del mercado, respaldándose en un entorno macroeconómico más favorable, así como en un renovado apetito de inversión.
Además, el informe destaca que este panorama se traducirá en una mayor actividad, especialmente a medida que la industria comience a desplegar su creciente reserva de dry powder, es decir, el capital ya comprometido, pero que aún no se invierte. Tras dos años de disciplina estratégica, la Administración de las organizaciones ha afinado sus enfoques en la creación de valor, la especialización sectorial y la innovación, lo que otorga una posición de ventaja para ejecutar salidas, cerrar desinversiones y aprovechar las condiciones del mercado que ofrezcan rentabilidad, por lo que la digitalización mediante tecnologías como la inteligencia artificial (IA) serán el principal motor de esta nueva etapa.
Sin embargo, persisten riesgos latentes como el hecho de que algunos mercados presenten ritmos de crecimiento más moderados, brechas regulatorias y amenazas de ciberseguridad. Aun así, la mayoría de quienes lideran la Dirección General ven un panorama favorable para superar estos obstáculos, gracias a un entorno en el que la necesidad de captar nuevos flujos de capital descarta cualquier posibilidad de inacción.
En este sentido, 83% de las y los CEO encuestados confían en el crecimiento de estos sectores, lo que refleja un notable cambio en comparación con 2024, cuando 73% expresó este nivel de confianza. Por otro lado, casi una cuarta parte (23%) prevé un crecimiento en las ganancias superior a 5% en los próximos tres años, por lo que, conforme las brechas de valoración se reducen, se espera un incremento significativo en el despliegue de capital y en las transacciones de fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés).
En términos operativos, la principal prioridad para invertir es la digitalización y la adopción de IA, según 66%; de hecho, 74% planea destinar más de 10% de su presupuesto a este rubro. Dadas las ventajas de implementar tecnologías como esta, 90% tiene claridad sobre cómo la IA beneficiará a sus organizaciones, enfocándose en capacidades avanzadas, automatización y la toma de decisiones basadas en datos.
Sin duda, esta evolución no sería posible sin las habilidades técnicas necesarias por parte del personal; por ello, 66% de las empresas se encuentran reentrenando activamente a su talento, y 50% colabora con asesoría externa para acelerar la adopción tecnológica.
A la par de la tecnología, la sostenibilidad se posiciona como otro de los elementos estratégicos para estos sectores: 40% cuantifica el valor financiero de sus iniciativas ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG), mientras que 61% prioriza el cumplimiento y la calidad de los reportes dirigido a inversionistas y reguladores.
En 2026, los sectores de gestión de activos y de capital privado encaran un panorama definido entre factores como la confianza, la innovación y un reajuste estratégico en las operaciones, en el que se aprecia una clara disminución de la incertidumbre macroeconómica, que si bien es percibida por 29% de las y los CEO, no impide que las transacciones mantengan solidez, aunque sean cada vez más selectivas, con negociaciones centradas en negocios resilientes y rentables, aprovechando el entorno actual para fortalecer sus capacidades internas y prepararse para futuros cambios en el mercado.
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