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      Por: Mario A. Hernández, Socio Líder del segmento IMMEX de KPMG México

      Ante un panorama de negocios complejo e incierto, las compañías de la industria del sector de manufactura enfrentan retos significativos en el contexto económico y regulatorio, tanto a nivel nacional como internacional. En este sentido, el estudio Perspectivas de la Alta Dirección en México 2026. Innovación y resiliencia ante la disrupción constante señala que las estrategias prioritarias para 2026 de las empresas dedicadas a la manufactura giran alrededor de garantizar el control de costos y gastos (68%), digitalizar procesos (47%), ampliar la oferta de productos y servicios (37%) y generar nuevos flujos de ingresos (33%).

      Lo anterior ocasiona que las compañías se vean obligadas a equilibrar objetivos aparentemente contrapuestos, pues mientras requieren ampliar su portafolio de productos y servicios, por otro lado, deben asegurar el control de costos y gastos. Este binomio responde a una realidad compleja, ya que, aunque las empresas proyectan un crecimiento incluso con mayor optimismo que el pronóstico general de la economía, persiste la cautela ante señales poco claras sobre el desempeño del ambiente de negocios local y global.

      Por ello, las estrategias de la industria de manufactura para el año en curso combinan iniciativas orientadas a incrementar las ventas con medidas de control relevantes para evitar que los costos se disparen en caso de que las metas del negocio no se cumplan. Este equilibrio se traduce en una gestión dinámica que impulsa la innovación y la diversificación de la oferta de valor del negocio y, al mismo tiempo, requiere la digitalización de procesos.

      De esta manera, las compañías buscan crecer sin comprometer su rentabilidad, asegurando que los gastos se mantengan controlados o incluso disminuyan, si las condiciones lo ameritan. En un contexto donde la resiliencia y la adaptabilidad son esenciales, la capacidad de combinar expansión con disciplina financiera será determinante para sostener la competitividad dentro de la industria.

      Por otro lado, y con la finalidad de alcanzar sus objetivos estratégicos, las empresas de manufactura se proponen priorizar la gestión del talento y con ello materializar los planes definidos por el Consejo de Administración y la Alta Dirección.

      En ese sentido, 53% de las empresas consideran indispensable promover una cultura basada en un propósito alineado a la estrategia del negocio, mientras que 32% señala como altamente prioritario personalizar la propuesta de valor para el talento, incluyendo esquemas de compensación, modelos de trabajo y capacitación continua. Estas cifras reflejan que la conexión entre propósito, flexibilidad y desarrollo de capacidades son actividades clave para enfrentar un entorno cada vez más cambiante.

      Cabe destacar que las organizaciones que logran atraer y desarrollar al talento que necesitan para lograr sus planes de negocio se distinguen por ofrecer propuestas de valor integrales: un propósito claro y auténtico, esquemas que trascienden la compensación económica para incluir también el bienestar emocional y planes de carrera que impulsan tanto el crecimiento profesional como el personal.

      Transmitir ese propósito requiere más que comunicados o reuniones; exige coherencia y honestidad. Cuando el propósito se construye de manera genuina y compartida con el personal, se convierte en un factor diferenciador que fortalece el compromiso y la permanencia del talento.

      Por lo anterior, no sorprende que la mayoría de las empresas de la industria de manufactura (60%) se esfuercen por otorgar una oferta económica competitiva, así como entrenamiento y capacitación a su capital humano (45%) y flexibilidad de horarios (41%), entre otros elementos que consideran relevantes para la propuesta de valor en 2026.

      En síntesis, las empresas que logren integrar estrategias financieras sólidas con una gestión efectiva del talento y un control de gastos adecuado estarán mejor preparadas para enfrentar la disrupción latente a corto plazo. La combinación de innovación, propósito y adaptabilidad no solo permitirá mejorar la competitividad, sino también logrará construir una base sólida para el crecimiento sostenido en un entorno de negocios cada vez más desafiante.

      Nota: las ideas y opiniones expresadas en este escrito son del autor y no necesariamente representan las ideas y opiniones de KPMG México.

      Prohibida la reproducción parcial o total sin la autorización expresa y por escrito de KPMG.

      La información aquí contenida es de naturaleza general y no tiene el propósito de abordar las circunstancias de ningún individuo o entidad en particular. Aunque procuramos proveer información correcta y oportuna, no puede haber garantía de que dicha información sea correcta en la fecha en que se reciba o que continuará siendo correcta en el futuro. Nadie debe tomar medidas con base en dicha información sin la debida asesoría profesional después de un estudio detallado de la situación en particular.

      Mario Hernández

      Socio Líder del segmento IMMEX

      KPMG México

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