El programa de gestión de riesgos debe ser integral, transversal, proactivo y prospectivo.
Los riesgos prioritarios se dividen en tangibles —fuga de talento, ciberataques, fraudes, robos y continuidad del negocio— e intangibles —pérdida de relevancia y deterioro reputacional—.
En 2026, las amenazas más apremiantes a corto plazo son la inseguridad y la falta de Estado de derecho, las nuevas regulaciones, los ciberataques y perder o no atraer al talento necesario.
Una cuarta parte de las compañías ya cuentan con un plan de gestión maduro en temas ASG, mientras que 46% califica su plan como limitado.
Los riesgos ASG prioritarios incluyen la escasez de agua, gestión inadecuada de impactos ambientales, eventos climáticos extremos, faltas a la ética empresarial y salud y bienestar del talento.
La gestión de riesgos y el desarrollo sostenible deben evolucionar hacia un enfoque integral, transversal y prospectivo para anticipar escenarios críticos, proteger activos y garantizar continuidad.