En entrevista con Marcela Calderón, Socia de Legal Laboral de KPMG México.
La reducción constitucional de la jornada laboral de 48 a 40 horas, que se implementará gradualmente hasta 2030, obliga a las organizaciones a replantear la gestión del tiempo y la productividad. En este escenario, las horas extra cobran mayor relevancia, pues su uso indiscriminado puede elevar costos y riesgos regulatorios. Para sostener resultados con menos horas disponibles, será esencial optimizar procesos, adoptar tecnología y fortalecer la productividad por hora. Esta transición exige una estrategia integral desde RR.HH., basada en diagnóstico, rediseño de turnos y una gestión disciplinada del tiempo extraordinario.