El consumo de energía ha superado el promedio de los últimos diez años (0,6%) y representa un aumento de más del 5% respecto a los niveles anteriores a 2019 (pre-COVID). El consumo de energía primaria en la parte Sur Global ha ido creciendo a un ritmo acelerado.
En 2023, el Sur Global representó el 56% de la demanda global, y Asia-Pacífico representó el 85% de ese total. Sin embargo, la región aún enfrenta desafíos importantes, con 750 millones de personas sin acceso a la electricidad y 2.600 millones que dependen de biomasa contaminante (como carbón).
El estudio también muestra una ligera caída en el consumo de combustibles fósiles, aunque todavía representan el 81,5% de la matriz energética global. Las energías renovables crecieron a un ritmo acelerado, alcanzando el 14,6% del consumo total de energía primaria.
Asimismo, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero procedentes de la energía superaron la marca de 40 GtCO₂e por primera vez en 2023. El aumento del 2,1% fue impulsado por un mayor consumo de petróleo y carbón, y de combustibles más intensivos en carbono.
Las emisiones por quema de gas crecieron un 7%, mientras que las emisiones de metano y los procesos industriales aumentaron más de un 5%. El precio del petróleo también es uno de los platos fuertes de la publicación: a pesar de una caída del 18%, los valores son alrededor de un 29% más altos que los de la última década.
El consumo mundial de petróleo superó los 100 millones de barriles/día, con énfasis en China, cuya demanda de gasolina y diésel creció un 15% por encima de los niveles de 2019. En toda la región Asia-Pacífico (ASPAC), hubo un crecimiento superior al 5%; en tanto, en América del Norte, el crecimiento del consumo fue modesto, alrededor del 0,8%.
Los precios medios del gas natural, por su parte, mostraron caídas importantes: alrededor del 30% en Europa y Asia y alrededor del 60% en Estados Unidos. La producción mundial se mantuvo estable, siendo Estados Unidos responsable de alrededor del 25% de la producción mundial.
Los precios del carbón cayeron un 46%, pero la producción mundial alcanzó un máximo histórico. La región de Asia-Pacífico dominó la producción, con el 80% del total. China siguió siendo el mayor consumidor, representando el 56% del consumo global.