Por: Héctor Díaz Santana, Socio Líder de Impuestos y Legal de KPMG  México 

Considerando la importancia de la cadena de suministro en la entrega de bienes y servicios al consumidor final, cada una de las etapas y personas involucradas deben tomar en cuenta las expectativas del cliente en cuanto a calidad, cantidad y tiempos de entrega. Asimismo, la adaptabilidad en la comunicación y el desempeño de cada actividad resulta esencial para sobrellevar imprevistos, así como para mantener un nivel adecuado de recursos tecnológicos y una clara estrategia de capacitación.

En este contexto, los cambios son una constante actualmente, y la normatividad referente a certificaciones de calidad, seguridad y en materia ambiental, de salud y fiscal se encuentra también en una permanente evolución, incluyendo las presiones globales y locales que dan como resultado mercados y consumidores más exigentes respecto a las garantías de responsabilidad social.

Simultáneamente, la expectativa de tiempo vuelve primordial la planeación adecuada en cada una de las etapas de la cadena, con el fin de proveerla de los recursos necesarios y hacer frente a los retos que de su operación derivan.

A saber, la resiliencia en la cadena de suministro se encuentra estrechamente ligada a una comunicación eficaz dentro de la organización y entre los diferentes eslabones implicados. Esto permite identificar riesgos de manera óptima, así como sus posibles soluciones, aprovechando los procesos que ya se han adaptado anteriormente.


De igual forma, el dinamismo depende de un factor de flexibilidad que puede conseguirse a través de un liderazgo adecuado que fomente el compromiso, crecimiento y optimización en los tiempos de solución, los cuales deben transformarse en aprendizaje adaptado a la realidad, cuya conformación y eficacia se hace viable con la selección de herramientas tecnológicas adecuadas para soportar las responsabilidades del talento.

Dichas herramientas deben orientarse tanto a la ejecución de tareas como a la interacción que equilibra la dinámica entre las necesidades del mercado y la disponibilidad de recursos, de manera que, en una industria creciente, la digitalización de procesos debe estar enfocada en las tareas de cada individuo, incluyendo al cliente como eslabón final de la cadena y de todas las actividades que la conforman.

Finalmente, la escalabilidad de las empresas y funciones se vincula con el aseguramiento de la efectividad en los procesos para que abarquen un mayor número de operaciones, tomando en cuenta las expectativas anteriormente mencionadas, por lo que la revisión de procesos, la identificación de las tecnologías más adecuadas y la capacitación del personal orientada al crecimiento resultan fundamentales.

En resumen, la realidad actual de los mercados, la exigencia de las autoridades y, sobre todo, la expectativa de los consumidores, hacen que la adaptabilidad sea crucial para garantizar cadenas de suministro resilientes, dinámicas, digitales y escalables, así como los tres elementos del trípode estratégico: talento, herramientas tecnológicas y liderazgo, los cuales son clave para identificar oportunidades de mejora, con apoyo de una correcta planeación y un eficiente desarrollo de actividades, monitoreo y toma de acción. 

Nota: las ideas y opiniones expresadas en este escrito son de quienes firman el artículo y no necesariamente representan las ideas y opiniones de KPMG en México.

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