La emisión de IFRS 18 marca el cambio más significativo en la presentación de estados financieros en más de dos décadas. Esta nueva norma, obligatoria a partir de 2027, redefine la forma en que las empresas reportan su desempeño, incorporando nuevas categorías de ingresos y gastos, mayor exigencia en la desagregación de información y un rol más activo del gobierno corporativo en la toma de decisiones financieras.