La Ley de Reconstrucción ya fue aprobada en el Congreso. Su publicación va a marcar el verdadero “día cero”; el momento en que la ley entra en régimen y empieza a correr su implementación. Y ahí conviene que la industria minera tenga claro algo: esos primeros 90 días no son para esperar que la letra chica esté lista, son para llegar con las decisiones ya tomadas.
Hay dos frentes donde el sector puede empezar a prepararse desde ahora, antes incluso de que llegue el día.
El primero es la invariabilidad tributaria a 20 años para inversiones sobre US$50 millones. Esta norma devuelve una herramienta de estabilidad que estuvo derogada desde 2014 y que compite directamente con los esquemas de estabilidad jurídica que ya ofrecen otros países mineros de la región. Pero acogerse a ella no va a ser automático. Las compañías que quieran aprovecharla deberían estar mapeando desde ya qué proyectos califican para el umbral de inversión y preparando los casos de negocio que probablemente exigirá el proceso de aprobación, en vez de dejar ese trabajo para cuando el reglamento respectivo esté publicado.