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      Más que volumen masivo, lo que vemos a nivel local es un mercado de transacciones estratégicas y de alto impacto

      El primer semestre de 2026 dejó una fotografía clara del mercado de fusiones y adquisiciones en Chile. Registramos más de 70 transacciones, por un monto cercano a los US$3.000 millones, en línea con 2025, aunque el monto todavía depende de que se cierren deals grandes que hoy están en pipeline, en sectores como energía y ciertos proveedores de la minería.

      Más que volumen masivo, lo que vemos a nivel local es un mercado de transacciones estratégicas y de alto impacto, con capital internacional que entra con tesis mucho más claras, lo que debiera sostener la actividad los próximos doce meses.

      Las principales oportunidades están en energías renovables, en infraestructura digital como los data centers, y en litio, donde la reorganización de Codelco y sus alianzas estructurales reflejan un M&A que busca vínculos estratégicos de largo plazo más que el control directo. El interés extranjero también se mantiene firme, como confirman los casos de Banmédica y Millicom, este último mostrando apetito incluso por sectores más desafiados.

      De cara a la segunda mitad de 2026 el panorama es optimista, con 2027 pudiendo superar cifras previas gracias a la liquidez acumulada y los avances en inteligencia artificial. Con todo, persisten riesgos, la volatilidad macro y las tasas en la región, y en Chile la permisología, que afecta tanto proyectos nuevos como trámites ante reguladores como la FNE, como se vio en la consolidación del turismo de nieve.

      El mercado chileno de M&A madura entonces en calidad más que en volumen, con una mirada de largo plazo que, si las condiciones acompañan, podría marcar un nuevo estándar en 2027.

      Columna la segunda Cristián Tapia