Introducción
Las tierras raras se han convertido en uno de los insumos más estratégicos de la economía global. Esenciales para las tecnologías de energía limpia , la electromovilidad , la digitalización y la defensa, están presentes en turbinas eólicas, vehículos eléctricos, semiconductores, dispositivos electrónicos, aplicaciones avanzadas de inteligencia artificial y mucho más.
Aunque no son geológicamente escasos, los elementos de tierras raras se concentran en cadenas de producción altamente complejas, de uso intensivo de tecnología y con una fuerte concentración geográfica.
Actualmente, más del 70% de la producción mundial se concentra en China, lo que expone a las empresas y países a riesgos geopolíticos, comerciales y operativos.
En este contexto, América del Sur —especialmente Brasil y Argentina— surge como una región con un potencial estratégico significativo para diversificar el suministro global, fortalecer la seguridad de la cadena de suministro y apoyar una transición energética más resiliente y sostenible.