Durante 2026, la actividad global de M&A mostró una recuperación sostenida. El flujo de operaciones se fortaleció y las condiciones de financiación se estabilizaron, impulsando una nueva etapa de revisión y transformación de portafolios.
Sin embargo, no se trató de un ciclo de recuperación convencional. A lo largo del año quedó en evidencia una recalibración estructural de la forma en que las organizaciones construyen, segregan y gestionan sus portafolios.
En este contexto, los carve-outs se consolidaron como una herramienta central en la estrategia de portafolio, mientras que la capacidad de ejecución se confirmó como un factor diferencial para capturar valor en las transacciones.