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      La transformación empresarial se ha convertido en una prioridad casi universal.

       

      Sin embargo, los resultados de una reciente encuesta global realizada a más de 1,750 líderes de transformación en 20 países[1] muestran que la adopción de nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial (IA), no garantiza por sí sola mejoras significativas en el desempeño organizacional. Más bien, el factor que distingue a las empresas con mejores resultados es su capacidad para coordinar estrategia, tecnología, operaciones y talento como un sistema integrado. Para las organizaciones de América del Sur, esta conclusión resulta particularmente relevante en un contexto marcado por la necesidad de aumentar la productividad, mejorar la competitividad y acelerar la modernización de sus modelos de negocio.

      La encuesta revela que el 99% de las organizaciones está llevando adelante procesos de transformación y que, en promedio, cada empresa gestiona simultáneamente 3.5 iniciativas de cambio. Sin embargo, menos de una de cada tres consigue generar un impacto significativo a escala empresarial, y solo el 14% considera que su desempeño supera claramente al de sus competidores. Estos resultados sugieren que el problema no radica en la ausencia de iniciativas de transformación, sino en la capacidad de convertirlas en resultados sostenibles y de alcance corporativo.

      Uno de los hallazgos más relevantes es la brecha existente entre la adopción de inteligencia artificial y la generación efectiva de valor. Entre el 47% y el 60% de las organizaciones reportan un amplio uso de la IA, pero apenas entre el 19% y el 27% afirman haber integrado completamente esta tecnología en sus operaciones. Además, solo el 11% señala haber alcanzado ganancias sustanciales de productividad derivadas de estas iniciativas, en tanto que alrededor de dos tercios reportan mejoras limitadas o nulas.

      Para América del Sur, donde muchas empresas buscan acelerar la digitalización para cerrar brechas de productividad frente a economías más desarrolladas, esta evidencia resulta especialmente significativa. La encuesta muestra que la principal limitación no es tecnológica, sino organizacional. Según el estudio, muchas empresas continúan implementando IA sobre infraestructuras fragmentadas de datos, plataformas y procesos que fueron diseñadas para funcionar de manera aislada. En consecuencia, la inteligencia generada por estas herramientas no siempre se traduce en decisiones coordinadas ni en mejoras operativas sostenidas. 

      [1] Transforming the Enterprise. Reframing how enterprises execute, scale, and sustain change. KPMG, 2026.



      Otro aspecto clave es el papel de la confianza como factor habilitador de la transformación. El 60% de los líderes considera que la confianza y la gobernanza constituyen diferenciadores estratégicos. 

      Sin embargo, la implementación práctica todavía es limitada. Solo el 24% integra de manera proactiva la gestión de riesgos vinculados a la IA dentro de la estrategia y del ciclo de vida tecnológico, mientras que apenas el 28% mide resultados operativos o financieros asociados al uso confiable de esta tecnología.



      Este hallazgo adquiere especial relevancia para organizaciones de la región que operan en entornos regulatorios cambiantes y donde la confianza de clientes, inversores y organismos públicos constituye un activo fundamental. La investigación indica que los modelos de gobernanza no deben ser concebidos como mecanismos de control posteriores a la implementación, sino como elementos integrados al proceso de decisión y ejecución. Cuando la confianza forma parte del diseño operativo, las organizaciones pueden escalar la adopción tecnológica con mayor velocidad y menor fricción. 

      La encuesta también identifica importantes desafíos vinculados a los modelos operativos. Aunque el 87% de los líderes considera que la agilidad operativa es una ventaja competitiva, solo el 12% puede lanzar nuevas iniciativas en menos de tres meses, mientras que aproximadamente la mitad tarda seis meses o más. Esto evidencia que muchas organizaciones continúan operando a través de estructuras diseñadas para contextos de estabilidad, con procesos secuenciales, funciones aisladas y responsabilidades fragmentadas.

      Para las empresas sudamericanas, esta situación puede representar un obstáculo significativo en un entorno económico caracterizado por cambios rápidos en las condiciones de mercado, avances tecnológicos continuos y crecientes exigencias de los consumidores. Los resultados sugieren que la capacidad de ejecutar de manera integrada se ha convertido en un factor tan importante como la capacidad de innovar. De hecho, la dificultad no reside necesariamente en identificar oportunidades, sino en transformar esas oportunidades en una ejecución coherente a escala empresarial.

      La dimensión humana constituye otro de los desafíos destacados por la investigación. Aunque el 75% de los líderes afirma promover la colaboración entre personas e inteligencia artificial, solamente el 19% considera que su fuerza laboral posee una alta competencia en el uso de herramientas de IA. Esto indica que, en muchos casos, la tecnología se incorpora sobre procesos y roles existentes sin redefinir la forma en que se toman decisiones ni cómo se distribuye el trabajo.

      Desde la perspectiva de América del Sur, donde el desarrollo del capital humano continúa siendo una prioridad estratégica, estos resultados refuerzan la importancia de invertir simultáneamente en tecnología y capacidades organizacionales. La encuesta concluye que los mayores beneficios futuros surgirán de modelos donde la inteligencia artificial y el criterio humano operen de manera complementaria, apoyados por nuevas formas de capacitación, aprendizaje continuo y definición clara de responsabilidades.

      Quizás el hallazgo más importante del estudio es que la verdadera diferencia entre líderes y rezagados radica en la capacidad de orquestación empresarial. Aunque el 58% de los encuestados considera que las capacidades operativas integradas constituyen una fuente de ventaja competitiva, solo el 12% cree que su organización lidera efectivamente en este ámbito. Sin embargo, aquellas empresas que desarrollan esta capacidad son casi nueve veces más propensas a destacarse en madurez organizacional y tres veces más propensas a superar significativamente el desempeño de sus competidores. 

      El concepto de orquestación propuesto por el estudio implica coordinar prioridades, integrar la ejecución y gestionar activamente las interdependencias entre tecnología, operaciones, talento y gobernanza. 

      Bajo esta visión, la transformación deja de ser un conjunto de proyectos independientes para convertirse en un sistema de gestión continuo que busca generar resultados acumulativos y sostenibles.

      Los resultados de la encuesta permiten extraer una conclusión clara para América del Sur. En una etapa donde la inteligencia artificial se expande aceleradamente y la transformación empresarial se vuelve permanente, la ventaja competitiva ya no dependerá únicamente de adoptar nuevas tecnologías. El factor decisivo será la capacidad de las organizaciones para integrar datos, procesos, talento, gobernanza y decisiones dentro de un modelo operativo coherente. Las empresas que logren construir esta capacidad estarán mejor posicionadas para traducir la innovación tecnológica en productividad, crecimiento y desempeño sostenido. Por el contrario, aquellas que continúen abordando la transformación como un conjunto de iniciativas aisladas podrían encontrar cada vez más dificultades para capturar valor en una economía crecientemente impulsada por la inteligencia y la capacidad de ejecución. 


      KPMG Business Insights América del Sur

      Newsletter mensual que trae un artículo inédito sobre algún tema actual de interés común del continente sudamericano.
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