Las industrias de energía, recursos naturales y productos químicos (ENRC) atraviesan una etapa de transformación marcada por tensiones geopolíticas, volatilidad económica y una transición energética que avanza de forma desigual entre regiones. La edición 2025 del recorte para estos sectores de la encuesta de KPMG “CEO Outlook” muestra que, a pesar del contexto, los líderes empresariales se mantienen mayormente optimistas sobre su futuro y el de sus industrias.
Este optimismo convive con una comprensión clara de los desafíos actuales, marcados por las exigencias regulatorias, una inflación persistente, las interrupciones en la cadena de suministro, las presiones en la rentabilidad en sectores intensivos en capital y, más recientemente, la urgente necesidad de desarrollar capacidades internas en inteligencia artificial.
La transición energética, lejos de consolidarse, muestra signos de complejidad. Mientras Europa desacelera su expansión renovable, el crecimiento en China y en los países no pertenecientes a la OCDE exhibe un dinamismo mayor, impulsado por el incremento continuo en la demanda energética. Este cambio estructural refleja el desplazamiento del centro de gravedad energético hacia los mercados emergentes, y explica la competencia global por minerales críticos y combustibles que sostienen tanto las tecnologías limpias como los sistemas tradicionales. En este escenario, los CEO que participaron de la encuesta de KPMG reconocen que la inteligencia artificial dejó de ser algo experimental para convertirse en una herramienta transversal.
Desde la gestión operativa hasta la planificación estratégica, pasando por la mitigación de riesgos y generación de reportes, la IA está integrándose a la arquitectura central de las empresas. De hecho, la mayoría de los CEO de ENRC (un 66%) espera retornos de inversión en plazos cada vez más cortos (1 a 3 años), y está destinando porciones significativas de sus presupuestos a acelerar su adopción. Sin embargo, esta incorporación masiva revela tensiones internas. La brecha entre habilidades existentes y requeridas se posiciona como un reto crítico, impulsando a las empresas a retener talento estratégico y recapacitar a su fuerza laboral. La IA no solo transforma procesos, sino que redefine profesiones y obliga a repensar los modelos de liderazgo, estructuras organizacionales y la cultura en la toma de decisiones. Como si fuera poco, los criterios ESG continúan sosteniéndose como pilares estratégicos, aunque con distinta intensidad en función de la región.