Es innegable que la aceleración en la transformación tecnológica, tanto en el ámbito empresarial como social, ha sido uno de los hitos sobresalientes de los últimos años.
Además de otros catalizadores e impulsores, como la constante necesidad de innovar, los cambios en los hábitos de los consumidores y en los modelos de negocio, las nuevas formas de producción y las demandas sociales, entre otras; la pandemia, más allá de su impacto negativo desde el punto de vista sanitario, fue uno de los principales responsables de esta transformación. La necesidad de resguardar a la población de la (entonces) desconocida enfermedad, evitar o mitigar los contagios, habilitar el trabajo y otras actividades cotidianas de manera remota, y hallar una cura en tiempo récord, sin duda fueron factores que empujaron el ritmo de cambio de la transformación digital-tecnológica hacia nuevos estándares.
Tan importante ha sido la irrupción de los últimos avances tecnológicos en nuestras vidas, que una gran parte de los estudios, reportes y artículos recientes destinados a entender su alcance e impacto, especialmente en lo referido a inteligencia artificial (IA), destacan el peso y la importancia que han cobrado en la cotidianeidad, desde el trabajo y la vida social, hasta el entretenimiento y la educación; con resultados empíricos verificables y, lógicamente, medibles.
Dentro de este grupo de estudios, KPMG lanzó recientemente “Trust, attitudes and use of artificial intelligence. A global study 20251, que analizó la concepción pública e incidencia de la IA en la vida cotidiana mediante una encuesta realizada a 48.000 personas en 47 países (incluidos Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica y México), ofreciendo de esta manera uno de los análisis más completos hasta la fecha sobre la confianza y las actitudes del público hacia la IA.
1. Gillespie, N., Lockey, S., Ward, T., Macdade, A., & Hassed, G. (2025). Trust, attitudes and use of artificial intelligence: A global study 2025. The University of Melbourne and KPMG. DOI 10.26188/28822919.
De hecho, uno de los resultados más relevantes de la mencionada encuesta fue disipar algunas de las dudas que rodean comúnmente a la IA; en particular aquellas que cuestionan sus beneficios a raíz de los costos y riesgos que se asumen al utilizarla. De manera innegable, el estudio destacó que la IA está agilizando y aumentando la precisión en la detección de varias enfermedades, mejorando la eficiencia de las energías renovables e impulsando la productividad y la innovación en las empresas, entre otros importantes beneficios. Al respecto, dos de cada tres encuestados (66%) aseguraron utilizar la IA de manera regular para uso personal, así como para el trabajo y la educación, pero con patrones o tendencias más robustas entre participantes de economías emergentes. En promedio, mientras poco más de la mitad de los encuestados (58%) en economías desarrolladas aseguraron utilizar herramientas de IA de forma regular o semi regular, esta cifra se disparó a una media del 80% entre economías emergentes, especialmente en regiones como Latinoamérica.