La tecnología no sólo aumenta la productividad y la innovación, sino que también está convirtiéndose en uno de los impulsores más importantes para acelerar el progreso hacia la energía limpia, una mayor resiliencia climática y las operaciones sostenibles.
Aunque la expansión de la IA aumenta la demanda de energía, especialmente en grandes centros de datos, los beneficios climáticos superan este impacto.