De cara al año 2024, las compañías enfrentan incertidumbre sin precedentes: guerras en Ucrania y en Medio Oriente, tensión comercial y geopolítica, volatilidad económica, inflación persistente y tasas de interés más altas, disrupción en la tecnología y en los modelos de negocios, alto riesgo de ciberseguridad, riesgo climático, entre otros temas que despiertan preocupación.
En este sentido, los inversores, reguladores, empleados y otras partes interesadas seguirán exigiendo más información y mayor transparencia en diversos temas. La presión sobre la gerencia, los directorios y el gobierno corporativo será significativa.