La actividad de fusiones y adquisiciones de empresas (M&A) está llamada a aumentar con precios más bajos y un exceso de capital sin precedentes en el sector de los fondos de capital riesgo/inversión. La incertidumbre política, el sentimiento anti-empresarial y las políticas proteccionistas podrían frenar las operaciones transfronterizas de mayor valor. Los niveles elevados de incertidumbre política tienden a reducir el número de operaciones de M&A, prolongar su plazo de realización y frenar las primas que las empresas están dispuestas a pagar por las operaciones.
La política fiscal puede ser más estimulante. Las partidas presupuestarias de la era COVID han caducado, pero los participantes del mercado apuestan a una nueva oleada de estímulos. Se espera que los mayores aumentos del gasto se produzcan en pensiones, salud y defensa. Y se aguarda que las bajas de impuestos se prorroguen íntegramente en Estados Unidos; lo que se desconoce es cómo se tratará a las multinacionales no radicadas en ese país.
De acuerdo a la opinión de Benjamin Shoesmith, Economista Senior de KPMG en los Estados Unidos, “nuestras previsiones más recientes ponen de relieve la cuerda floja por la que caminan ahora los líderes políticos y empresariales. Para muchos bancos centrales, incluida la Reserva Federal de EE.UU., se está pasando de la lucha contra la inflación a la orientación de las economías hacia un aterrizaje suave. Es un reto monumental equilibrar la estabilidad de precios y el empleo sin sofocar el crecimiento del PIB. El viento de cola de unos precios más bajos beneficiará a las empresas y a los consumidores, y probablemente impulsará la actividad de fusiones y adquisiciones. Los bancos centrales deben mantener el rumbo y evitar la tentación de recortar las tasas de interés demasiado prematuramente o demasiado rápido, ya que esto podría frustrar el avance.”
También se refirió al crecimiento de la economía mundial. “Aunque esperamos que el crecimiento se acerque a los precios anteriores a la pandemia, es probable que aumente la volatilidad en términos de frecuencia y gravedad. La incertidumbre política, los retos de la inteligencia artificial, la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos adversos y el elevado riesgo geopolítico figuran entre las principales preocupaciones de los líderes. Estamos atentos a los actuales conflictos candentes que afectan a todo, desde la migración a los precios del petróleo. Un repunte de estos últimos podría obligar a los bancos centrales a dar marcha atrás y volver a incrementar las tasas de interés. Las firmas y los responsables de la política monetaria operan en un entorno volátil que no da señales de ceder. Nuestra opinión a largo plazo es que podemos asistir a una vuelta a un crecimiento más sostenible que se acerque a los niveles anteriores a la pandemia, pero con dos salvedades importantes. La primera es que los bancos centrales tendrán que mantener la calma y evitar la tentación de modificar sus políticas antes de que den sus frutos. La segunda -y posiblemente la más profunda- es la actual crisis geopolítica. Si los retos a los que se enfrentan Oriente Medio y Ucrania siguen agravándose, los líderes podrían enfrentarse a una nueva serie de dilemas mucho más profundos que el PIB”, concluyó.