Regiones, regulaciones e inversiones
KPMG también pidió a los encuestados que nombraran una o dos regiones que serían las más atractivas para la inversión en transición energética de su organización en los próximos 2 años. El 43% eligió a Asia Oriental, seguida de Norteamérica con un 39% y luego Europa con un 35%. Aunque el estudio resalta el aumento de la confianza en la transición, el temor es que la inversión continuada pueda ralentizarse debido a riesgos políticos o regulatorios; el 40 % de los ejecutivos encuestados identificaron estos riesgos como el principal obstáculo para la inversión, seguidos por la volatilidad del mercado (36 %).
Mike Hayes, Director de Descarbonización y Naturaleza y Responsable Global de Energías Renovables de KPMG International, afirmó: “Indudablemente, las medidas políticas y regulatorias están dando forma a la transición energética, y funcionan como grandes impulsores y obstáculos. Está claro que, sin un marco regulatorio sólido, se corre el riesgo de frenar el avance de esta transformación crítica. El camino a seguir exige más que una ambición: requiere políticas estables, transparentes y coherentes, como subsidios a las energías renovables, fijación de precios del carbono y mandatos de energía limpia. Estos marcos no solo respaldan el cambio, sino que lo aceleran, abren las puertas a una inversión sostenida y a un rápido crecimiento de las energías limpias y las infraestructuras.”
Aunque existe preocupación por el riesgo regulatorio, los resultados demuestran que la opinión colectiva es que la inversión crecerá si aumentan las asociaciones. Una mayoría abrumadora de encuestados (94 %) dice que tiene previsto dar prioridad a la búsqueda de socios y a la adopción de enfoques de colaboración para compartir riesgos, recursos y conocimientos. Los inversores también están mitigando el riesgo a través de la diversidad en la inversión, y los combustibles fósiles siguen desempeñando un papel clave en una transición ordenada. Solo una cuarta parte (25%) de los encuestados dijeron que no están realizando nuevas inversiones en combustibles fósiles.
Los resultados de la encuesta reflejan los datos del informe Statistical Review of World Energy del Instituto de la Energía, en colaboración con KPMG, que indicó que para 2023 se llegaba al máximo histórico del consumo mundial de combustibles fósiles impulsado principalmente por el carbón y el petróleo. A pesar del rápido crecimiento de las energías renovables, todas las previsiones confiables estiman que los combustibles fósiles ocuparán un rol cada vez menor, aunque de vital importancia en la combinación energética durante las próximas dos décadas. Los últimos años demostraron que estos combustibles - especialmente el gas natural- siguen siendo fundamentales para la seguridad energética, y que se necesitan más inversiones para satisfacer la demanda energética a medida que avanza la transición.
Como reflejo del impulso para invertir en un conjunto amplio y diverso de oportunidades, el 64 % lo hizo en los últimos 2 años en tecnologías de eficiencia energética, incluida la electrificación. El 56 % invirtió en energías renovables y bajas en carbono; el 54 % en almacenamiento de energía e infraestructuras de red y el 51 % en transporte e infraestructuras relacionadas. Esto pone de manifiesto las diversas oportunidades para los inversores ya que cada área de interés implica muchos sistemas y tecnologías distintas. Mientras que los proyectos individuales en energías renovables, almacenamiento o redes, suelen acaparar los titulares por su alto valor en dólares o su capacidad en gigavatios, las inversiones en eficiencia energética suelen ser menos visibles y abarcan muchas inversiones y optimizaciones más pequeñas. Sin embargo, se estima que al duplicarse el avance de la eficiencia energética se podrían bajar los costos energéticos en un tercio y aportar el 50 % de las reducciones globales de CO2 para 2030.