El estudio "Blueprint for Livable Economies”, elaborado por KPMG en colaboración con la Davos Baukultur Alliance y el Foro Económico Mundial, destaca por qué un enfoque territorial está convirtiéndose en uno de los modelos más eficaces para transformar las ciudades, integrar inversiones y generar un impacto socioeconómico duradero. El documento subraya que la fragmentación entre planificación, financiación, gobernanza y ejecución limita la capacidad de los gobiernos e inversores para lograr resultados consistentes.
El enfoque basado en el territorio está ganando terreno a nivel mundial porque ofrece una solución concreta a un problema recurrente en materia de infraestructura y calidad de vida: inversiones urbanas fragmentadas que producen resultados por debajo de las expectativas.
En un escenario marcado por las presiones fiscales, el cambio climático, las crecientes demandas sociales y expectativas de servicios públicos más eficientes, este enfoque integra infraestructura, gobernanza, planificación e impacto socioambiental.
En lugar de proyectos de infraestructura aislados, el enfoque territorial crea carteras integradas capaces de generar valor económico, social y ambiental simultáneamente, lo que a su vez fortalece el concepto de economías vivas.