Por: Jeimmy Suárez

Gerente Senior – Manufactura

KPMG Colombia

La Norma Internacional de Control de Calidad 1 NIGC1, aborda la responsabilidad de la firma para diseñar, implementar y operar un sistema de gestión de calidad para encargos de auditoría, revisiones de estados financieros u otros encargos de aseguramiento o servicios relacionados.  Esta NICG requiere que la firma de auditoría gestione de manera proactiva la calidad de los encargos realizados y se proporcione una seguridad razonable de que la firma, su personal y los encargos, cumplen con las responsabilidades de conformidad con las normas profesionales y los requerimientos aplicables, además de garantizar el cumplimiento de que los informes de auditoría emitidos son adecuados a las circunstancias.

La NIGC1 se integra con la norma NIGC2 Revisiones de calidad de los encargos, ya que esta norma aborda el nombramiento y la elegibilidad del revisor de calidad del encargo y de la realización y documentación de la revisión de calidad de los encargos de auditoría, el objetivo de la firma al nombrar un revisor de calidad elegible es realizar una evaluación objetiva de los juicios significativos aplicados por el equipo del encargo y las conclusiones alcanzadas por este.

De igual forma, la NIA 220 aborda las responsabilidades específicas del auditor con respecto a la gestión de la calidad en el encargo para una auditoría de estados financieros y las responsabilidades relacionadas con el socio del encargo, de tal manera que el auditor implemente procedimientos de control de calidad relativos al encargo que proporcione una seguridad razonable de que la auditoría cumple con las normas profesionales y los requerimientos aplicables  y el informe emitido por el auditor es adecuado a las circunstancias.

KPMG en su estructura organizacional cumple con todos los requerimientos de la NIGC2 y NIA 220, garantizando la existencia de un socio, socio de calidad y equipo de auditoría para cada encargo de auditoría asignado, el cumplimiento de normas profesionales y requerimientos aplicables en el encargo y los informes de auditoría emitidos los monitorea mediante programas diseñados para evaluar el cumplimiento de los requisitos de ética aplicables y razonabilidad de los encargos antes de la fecha de emisión de informes, nombrando revisores independientes, competentes y con la experiencia necesaria para garantizar el cumplimiento de estas normas y la calidad del trabajo realizado en la Firma.

La revisión de práctica profesional es un mecanismo de control implementado por KPMG, para perfeccionar el control de garantizar la calidad del trabajo realizado por la firma, con el fin de dar cumplimiento al sistema de gestión de calidad establecido según lo requiere la NIGC1,  este control está diseñado para evaluar la calidad del trabajo de auditoría realizado y verificar que este cumpla con el deber de salvaguardar el interés público y generar confianza por parte de la firma, el resultado de este proceso genera oportunidades  de mejora que se deben remediar para  mitigar el riesgo de que nuestro trabajo incumpla con los estándares profesionales y normas aplicables.

Existe un protocolo de revisión de calidad que establece el procedimiento a seguir en la ejecución de estas revisiones, así como las reglas de conducta que debe cumplir los equipos revisados, socio, socio de calidad y staff.

Durante la ejecución de la revisión, el equipo de auditoría responsable debe responder a los requerimientos e interrogantes realizados por parte de los revisores, gestionando el proceso de manera consistente con los estándares éticos, deberes, políticas y conductas establecidas por KPMG.

El objetivo de estas revisiones es fortalecer la calidad del trabajo, consolidar conocimientos y enriquecer la experiencia profesional no solo de los equipos involucrados, sino de la firma en general, asegurando además que el personal de KPMG esté preparado en caso de que un ente externo requiera realizar un proceso similar.

Si bien estas revisiones generan presión y tensión adicional a la carga habitual del trabajo, también constituyen un desafío que impulsa a los auditores a demostrar sus competencias técnicas y la solidez del trabajo desarrollado, así como la capacidad de gestionar adecuadamente situaciones de cuestionamiento o de retroalimentación;  quien ha sido revisado ha vivido un desafío no solo de demostrar sus conocimientos y evidencia del trabajo realizado si no de manejar eficientemente sus emociones al ser cuestionado y retado, enriqueciendo su experiencia en el manejo de situaciones difíciles y fortaleciendo sus capacidades y habilidades para este tipo de revisiones.

La experiencia acumulada a lo largo de los años demuestra que las revisiones de práctica profesional no sólo representan un reto para los equipos auditados sino también para los revisores, ya que la efectividad de este proceso depende en gran medida de la objetividad y experiencia técnica de quienes revisan, lo que implica que estos revisores deben demostrar un estricto cumplimiento con los lineamientos de conocimiento técnico, ética y conducta profesional definidos por la firma.

El resultado de este proceso proporciona información adicional que permite enriquecer la experiencia y mejorar los estándares de calidad en las ejecuciones de las auditorías, sin embargo, en muchas ocasiones el ser escogido en práctica profesional se convierte en un peso difícil de llevar y entran a jugar factores como: competencia, defensiva, enojo y búsqueda de validación o respeto. Estos factores pueden surgir tanto del equipo revisado al sentirse cuestionado como del revisor al evidenciar que sus cuestionamientos son refutados, en ese sentido, es necesario reconocer que este mecanismo de control interno implementado por la firma no busca la confrontación, sino perfeccionar   nuestros procedimientos y resultados a nivel de firma, además de hacer consciencia de  que estas revisiones no son para competir entre países o equipos, es para que la firma sea eficiente a nivel mundial, además de garantizar la objetividad en doble vía.

El protocolo de Revisión de Práctica profesional se ha enfocado en las normas, procedimientos y conductas que debe cumplir el equipo revisado, sin embargo, se considera pertinente incluir estos mismos elementos para los revisores y establecer reglas claras para todos los participantes de la ejecución de este control en la firma, garantizando que las dos partes del proceso son retadas en los mismos aspectos y exigencias.

La revisión de la práctica profesional es un mecanismo de control que nos permite evaluar nuestro desempeño y prepararnos integralmente, no solo en el ámbito cognitivo, sino también en el conductual, para responder adecuadamente a los requerimientos de entes externos. No obstante, es fundamental generar conciencia sobre la forma en que se lleva a cabo este proceso por parte de todos los involucrados, garantizando no solo el cumplimiento de estándares y políticas, sino también una gestión efectiva de la comunicación, la toma de decisiones y el establecimiento de límites dentro del marco normativo vigente.