Europa no puede dar por garantizada la seguridad de suministro de gas durante el invierno 2026-2027. Esta es una de las principales conclusiones del informe ‘El veto al gas ruso y sus implicaciones para la seguridad del suministro europeo: riesgos e implicaciones para el invierno 2026/2027 y perspectivas para España’, elaborado por KPMG en España, que advierte de que el calendario de eliminación de las importaciones de gas ruso establecido en el Reglamento (UE) 2026/261, coincide con un contexto especialmente adverso para el mercado gasista. La persistencia de las restricciones al tránsito por el Estrecho de Ormuz, la menor disponibilidad de exportaciones procedentes de Qatar y Emiratos Árabes Unidos, la creciente competencia con Asia por los cargamentos flexibles, unos niveles de almacenamiento europeos inferiores a los de los últimos quince años y el aumento del riesgo geopolítico configuran un entorno que reduce significativamente el margen de seguridad energética de Europa.
Según datos de la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER) recogidos en el informe, los contratos de gas ruso aún vigentes durante el periodo transitorio representan entre 45 y 55 bcm anuales, equivalentes al 11% - 14% de la demanda anual de gas de Europa, lo que pone de manifiesto el reto de sustitución al que se enfrenta el continente.
El informe señala que la seguridad de suministro europea depende cada vez más de su capacidad para competir por cargamentos de GNL en el mercado mundial. Durante 2026, el TTF europeo y el JKM asiático alcanzaron sus niveles más elevados desde la crisis energética de 2022, con un diferencial entre ambos mercados que se desplazó a favor de Asia, con una prima media del JKM sobre el TTF cercana a 6,3 €/MWh entre marzo y junio, incentivando el desvío de cargamentos hacia los mercados asiáticos, aumentando por tanto la presión sobre los precios y la competencia por el suministro.
A esta presión se suma la situación de los almacenamientos europeos. Europa afronta el invierno 2026-2027 con unas reservas de gas inferiores a las registradas en los últimos años, lo que reduce el margen de seguridad ante posibles interrupciones del suministro o episodios de elevada demanda. Adicionalmente, la actual estructura de precios del mercado, con las cotizaciones futuras por debajo de los precios al contado (backwardation), reduce el atractivo económico de inyectar gas en los almacenamiento, dificultando el llenado de las reservas antes del invierno.