Los servicios sanitarios en todo el mundo están sometidos a una presión creciente, ya que el aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población impulsan una demanda cada vez mayor. Al mismo tiempo, es posible que el incremento de la financiación no evolucione al mismo ritmo, mientras que los retos en el mercado laboral también son significativos debido a la escasez de talento cualificado y a las restricciones en algunos países sobre el talento extranjero.
La volatilidad del entorno se hace notar de forma clara entre los directivos del sector sanitario: un 58 % afirma verse afectado con frecuencia por cambios en el mercado, la regulación y/o la tecnología. La regulación es una barrera clave para la transformación tecnológica, dada la complejidad de las normativas sobre privacidad de datos, la soberanía del dato y los marcos regulatorios aún incipientes en torno a la inteligencia artificial.
Estos factores ayudan a explicar por qué la mayoría del sector sanitario adopta una postura de “seguidor rápido” en la adopción de nuevas tecnologías (55 %), en lugar de ser pionero (35 %), uno de los porcentajes más bajos entre los sectores analizados. Además, nueve de cada diez directivos (90 %) afirman adoptar un enfoque de inversión a largo plazo, en lugar de reactivo.