1. Realizar informes sobre sostenibilidad y establecer objetivos de reducción de emisiones de carbono se ha convertido en una práctica habitual; casi todas las empresas G250 y cuatro quintas partes de las N100 han adoptado estas prácticas
2. Algunas organizaciones han modificado sus ejercicios antes de adoptar las normativas obligatorias de reporte sobre sostenibilidad, en virtud de la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD) de la Unión Europea (UE). La directiva se aplica a un grupo inicial de compañías que deben publicar sus informes financieros antes del 31 de diciembre de 2024, con algunas extensiones hasta 2029; sin embargo, existen empresas, principalmente con sede o actividades en Europa, que ya se están preparando para emitir informes sobre temas materiales, de acuerdo con los European Sustainability Reporting Standards (ESRS). Al respecto, casi la mitad de las empresas europeas incluidas en la investigación ya presentan información utilizando la taxonomía de la UE
3. La doble materialidad requerida por la CSRD ya es utilizada actualmente por la mitad de las organizaciones más grandes a nivel global; casi cuatro quintas partes de los grupos G250 y N100 realizan este tipo de evaluaciones. Al respecto, es más probable que las organizaciones más importantes del G250 utilicen procesos de doble materialidad que evalúen tanto los impactos en la sociedad como en el medioambiente, así como la manera en que estos influyen en su desempeño financiero; cabe mencionar que la doble materialidad es la forma más completa de evaluación y un pilar clave para cumplir con la CSRD, por lo que es probable que quienes la adopten lo hagan para prepararse antes de que se convierta en obligatoria
4. A pesar de los avances hacia la obligatoriedad de presentar informes, las guías y estándares voluntarios siguen utilizándose ampliamente. La Global Reporting Initiative (GRI), por ejemplo, continúa siendo el estándar más popular, utilizado por tres cuartas partes de las G250 y una proporción similar de las N100. Por otro lado, también se ha observado un aumento en la adopción de las directrices del Sustainability Accounting Standards Board (SASB) y las de la Bolsa de Valores en los últimos dos años. Su adopción varía significativamente según el país o la región; por ejemplo, todas las compañías encuestadas en Arabia Saudita utilizan sus directrices bursátiles y dos tercios de las organizaciones en las Américas las del SASB.
5. La presentación de informes sobre biodiversidad también ha crecido: alrededor de la mitad de los grupos G250 y N100 ahora emiten reportes sobre biodiversidad, en comparación con aproximadamente una cuarta parte que lo hacía hace cuatro años; las diferencias significativas entre regiones en las tasas de adopción encontradas hace dos años se han reducido desde entonces, mientras que las empresas en el Medio Oriente y África se acercan al promedio mundial.
6. La adopción de las recomendaciones del Task Force on Climated-related Financial Disclosures (TCFD) continúan aumentando, ya que casi tres cuartas partes de las G250 informan sobre riesgos climáticos mediante estas
En resumen, el mundo se enfrenta a cuestiones climáticas, sociales y geopolíticas complejas, por lo que abordar las prioridades ASG es más importante que nunca. En los últimos dos años, algunas organizaciones e inversionistas han reconsiderado o incluso abandonado sus compromisos en la materia; sin embargo, la encuesta muestra que las empresas más grandes del mundo siguen comprometidas con algunos elementos de su agenda ASG, como el establecimiento de objetivos de reducción de carbono.